Una constitución para el siglo XXI
Libre, ciudadana y participativa

El proceso constituyente nos presenta la oportunidad para iniciar una transformación cultural para la sociedad chilena, así como la posibilidad de avanzar en un desarrollo en el que quepan todas las personas. Es también una oportunidad histórica para entrar al siglo XXI con una Constitución moderna e innovadora, que se ocupe de problemas presentes, pero que no descuide aquellos de futuro. Solo así nos orientaremos a un desarrollo armónico, digno de imitarse en cualquier otro contexto internacional. El proceso constituyente nos presenta la oportunidad para iniciar una transformación cultural para la sociedad chilena, así como la posibilidad de avanzar en un desarrollo en el que quepan todas las personas.
Es también una oportunidad histórica para entrar al siglo XXI con una Constitución moderna e innovadora, que se ocupe de problemas presentes, pero que no descuide aquellos de futuro. Solo así nos orientaremos a un desarrollo armónico, digno de imitarse en cualquier otro contexto internacional. 
Para ello, el sello de nuestra propuesta se ancla en devolver poder a la ciudadanía, valorando su incidencia no solo en el resultado del texto constitucional, sino que también en el proceso mismo.
Comprendemos que, para lograr la legitimidad de un nuevo pacto social, no será suficiente que éste sea el resultado exclusivo de la redacción que realicen representantes electos, sino que necesitará del involucramiento activo y permanente de los ciudadanos y las ciudadanas en sus territorios.

 La nueva Constitución no es un fin en sí mismo. De ahí que nuestra finalidad de participación activa y permanente atraviese todos los ámbitos temáticos y los principios que defenderemos en la Convención Constitucional. De esta convicción, surgen nuestros compromisos sello, anclados en dos elementos centrales: la efectiva rendición de cuentas y la retroalimentación ciudadana permanente. Sobe la base de estos, construimos los principios conceptuales que orientarán nuestro trabajo. Todo ello, sin perder de vista orientaciones de futuro que nos permitan pensar en la construcción de un pacto ambicioso y duradero. En otras palabras, sin desconocer nuestro pasado, más que en este, hemos de redactar la nueva Constitución mirando hacia el futuro. En ámbito de derechos y deberes, nuestros principios se orientan a construir una sociedad justa y participativa, en donde todas las personas lleguen a ser iguales en dignidad y libertad. 

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[Versión oficial]

Me interesa la participación permanente

Me interesan los derechos y deberes

Me interesa el desarrollo económico

Me interesa la parte orgánica

Me interesan las ideas de futuro